martes, 17 de noviembre de 2015

CUENTOS CLÁSICOS

¿POR QUÉ SE LLAMAN CLÁSICOS LOS CUENTOS CLÁSICOS?


 En los tiempos en los cuales vivimos se nos presenta una curiosa paradoja: sin duda nadie ha carecido de la presencia de los cuentos clásicos en sus vidas pero, ¿realmente sirve para algo el cuento en tecnópolis ? En el intento de hacer cohabitar ambas cláusulas debe insertarse el leit motiv de este texto. Cuando aludimos al cuento no sólo pensamos en algo lúdico sino que debemos tratar de imaginar el valor educativo del mismo y la importancia que cobra su lectura y posterior reflexión. Divertir y educar son las dos premisas desde las cuales debemos abordar el acercamiento a cualquiera de los cuentos clásicos. Cada uno de estos textos ya casi intemporales encierran un pequeño tesoro literario y vital, ese carácter ubérrimo supone que nos hallemos ante un medio poderoso de formación de personas. Los cuentos clásicos atribuyen su adjetivo a la tradición que se ha forjado en torno a los mismos, y sobre todo a cómo se han transmitido de generación en generación. 

La evolución del tiempo ha supuesto que las historias de carácter mítico pasasen a convertirse en leyenda, y finalmente en cuento. No es de extrañar pues, que ya en el renacimiento podamos hallar textos como los de Giambattista Basile , el cual en su Pentamerone ya alude a clásicos como la Cenicienta , a la cual denominaba La Gata Cenicienta , y es que Cendrillon , Cinderella o simplemente Cenicienta representa una determinado valor que se mantiene constante pese al paso del tiempo y la evolución de las sociedades: más puede la hermosura que billetes y escrituras .



De todas maneras siempre podemos recurrir al ámbito escolar. Y es que en la etapa Infantil y en Primaria este tipo de cuentos clásicos se convierten en un recurso didáctico de gran utilidad para el profesorado, ya que en él encuentran reflejados buena parte de los contenidos curriculares que deben desarrollar a lo largo de los distintos ciclos. Los cuentos son sinónimos de labor lingüística y literaria –la dimensión educativa que se reseñaba al principio de este texto- y en la misma se trabaja vocabulario, estructuras gramaticales, aspectos no verbales... Por otra parte, no se destierra la cara lúdica de la utilización de los cuentos ya que la atención que generan, la emoción y el ritmo vivo y ágil, motivan que el entretenimiento sea una realidad con su uso. Evidentemente los cuentos clásicos no son la panacea de la enseñanza, ni tampoco abarcan todos los contenidos, pero sí pueden ayudar a reinventar un poco la dinámica de las aulas. Me consta que gran cantidad de docentes trabajan con los clásicos y forman de una excelente manera a su alumnado, por ello mi pretensión es mayor y propugno que el profesorado en formación pueda acceder a las posibilidades que este tipo de textos les ofrecen.

¿CÓMO TRABAJARLO EN PREESCOLAR?

-puede ser por partes
- mostrando imágenes y construir la trama
-crear personajes con música
-crear un cuento y los personajes pasen por el escenario definido
-plantear preguntas
-decir el título y preguntar de qué piensan que va a tratar
-contrastar ideas iniciales
-dramatizarlo o usando títeres, máscaras, dedales.



Cuento Clásico "La bella durmiente"

Cuento clásico "Pulgarcito"

Cuento clásico "Rapunzel"